Un chilango en el transporte público de: La Paz, BCS

La ciudad de los camiones de mil colores.
POR: Diego Pérez el Mar, 07 de Junio de 2016, 10:25 am
Diego Pérez

Diego Pérez | Coordinador

Yo también vivo en esta ciudad... y la padezco  Twitter: @icariito

¿Qué es un chilango?

 

Aunque al llamar chilango a aquella persona que vive en la Ciudad de México esconde un sentido peyorativo, siempre me ha parecido que encaja más (por costumbre), con quienes vivimos aquí que aquella aberración de “mexiqueño” sugerida por la Real Academia Española.

 

Quienes han visitado la Ciudad de México, el extinto Distrito Federal, sabrán que, aunque abundante, el transporte público de la capital es el más caótico de todo el país. Cuando viajo a otros lugares de la república me gusta probar en carne propia la forma en que se transportan los residentes.

 

¿He encontrado en México algún lugar con más problemas de movilidad que la capital? Por supuesto que no.

 

Desierto y playa, paisaje atípico en La Paz BCS. Foto: Saraí Estudillo

 

 

Cuando uno se aleja de la Ciudad de México en avión, el paisaje no tiene desperdicio: una enorme costra de concreto gris cubre el paisaje hasta donde alcanza la vista.

 

¿Qué comer en La Paz?, abundan los pescados y cortes de carne de res sazonados con enseres propios del desierto. Mención especial a la langosta, más común al norte del estado.

 

Dos horas después (sólo una en mi reloj como consecuencia del cambio de horario en la zona), el mar con tonos turquesa contrastaba con la isla Espíritu Santo, el paisaje desértico y una pequeña área que era ni más ni menos, la ciudad de La Paz, en Baja California Sur.

 

El Aeropuerto Internacional Manuel Márquez de León es –literalmente-, un edificio construido en medio de la nada. Cactáceas, aridez y uno de los paisajes más imponentes y desafiantes a los que el ser humano se puede enfrentar. Esta particularidad afectó de inmediato mi forma de transportarme.

 

En los relatos de Guadalajara y Mérida, ya mencioné que suelo evitar a toda costa utilizar los taxis de base de cualquier terminal o aeropuerto debido a que me parecen un robo a despoblado debido a sus altas tarifas.

 

Aunque la carretera indica el camino a la zona urbana, no deja de ser desierto. Foto: Diego Pérez

 

En consecuencia, buscando evitar el sablazo de algún taxista aprovechado me acerqué a un militar que vigilaba la entrada al aeropuerto y le pregunto sobre algún tipo de transporte que no sean los de base del aeropuerto por ahí cerca. “No se lo recomiendo, el aeropuerto está en medio del desierto y para llegar a alguna población tardaría unos treinta minutos caminando”, entonces debo ceder.  

 

Un traslado de 20 minutos me costó 350 pesos desde el aeropuerto al centro de La Paz, lugar en el que se encontraba el hotel en el que me iba a hospedar. Si han utilizado -o visto- los taxis del aeropuerto de la CDMX, debo decirles que es la misma empresa la que presta servicio en este lugar.

 

La carretera se caracterizó por la ausencia total de problemas de tránsito, de hecho una sensación de soledad me invadió durante mis primeras horas en el lugar. La Paz ha sido la primera ciudad que me ha provocado tal sentimiento. En este lugar los domingos son para estar en casa, los ajenos pueden llegar a sentirse completamente abandonados sobre todo cuando provienen de lugares tan llenos de gente y movimiento como yo.

 

La ciudad de los camiones de mil colores

 

Si algo llamó mi atención de inmediato en el centro de La Paz fueron sus camiones. Nunca en mi vida me había encontrado un lugar con transporte público pintado en tantos patrones distintos como ocurre ahí.

 

Debo admitir que sus patrones de color me gustaron. Foto: Saraí Estudillo

 

Algunos son similares a los camiones escolares de la Ciudad de México, otros a Las cotorras que transitaron en la capital hace algunas décadas, otros con color vino con crema que eran particularmente llamativos. Si algo tenían en común era su antigüedad.

 

Da igual la ruta, el color lo define la empresa que presta el servicio. Foto: Saraí  Estudillo

 

Un problema común en esta ciudad es la antiguedad de las unidades en las que se transportan, pese a su belleza el estado de algunas de sus unidades era deplorable. La tarifa base es de 10 pesos.

 

Los camiones tipo escolar. Foto: Saraí Estudillo

 

Cuando pregunté cuál era la razón de que el transporte de este lugar fuese tan variado en cuestión de pinturas, una residente me comentó que desde hace décadas el servicio lo prestan empresas privadas y cada una maneja un patrón de colores para identificarlos. El común denominador es que los paceños están inconformes con su transporte público. Consideran que el estado de las unidades pone en peligro su integridad.

 

Otros más coloridos. Foto: Diego Pérez

 

 

La perla en el desierto

 

En 2014 el ayuntamiento de La Paz inauguró el servicio del Transporte Urbano de La Paz. Es considerado el transporte público más moderno del lugar. Las unidades son similares al Metrobús de la Ciudad de México y conserva el precio base del resto de camiones: 10 pesos.

 

Note la pintura con detalle de la cola de ballena. Foto: Saraí Estudillo

 

Destaca por el estampado de la cola de una ballena (una de las grandes atracciones naturales de la zona) a un costado de la unidad. Cuenta con una ruta larga que atraviesa por los puntos principales de la zona urbana.

 

Manifestaciones

 

Encontrarse con una manifestación en la Ciudad de México se puede convertir en una tragedia literalmente. Si algo debo destacar de esta ciudad es la educación vial que la mayoría de sus habitantes tiene, probablemente resultado de la tranquilidad con que se desarrolla el tránsito en las vialidades de la misma.

 

Imagine una manifestación así en la Ciudad de México. Foto: Diego Pérez

 

En cada cruce los autos ceden el paso al peatón. Incluso me tocó presenciar una manifestación sobre la vialidad del malecón, que es una de las principales de la zona. Transcurrió con una calma destacable y terminó con los manifestantes cediendo el paso a los autos mientras gritaban consignas por un altavoz con el mar de la península como escenario principal.

 

Taxis

 

Al salir de la ciudad debí tomar un taxi. Desafortunadamente en recientes fechas la violencia se ha apoderado de esta tranquila ciudad.

 

Los taxis presentan los mismos patrones que muchos de los camiones que encontré en la ciudad, pues también pertenecen a empresas privadas. Debo criticar -que al igual que en muchos otros lugares-, este tipo de transporte se ensaña con los turistas, tarifa mínima por un traslado es casi de 150 pesos (nunca supe la tarifa para residentes pues seguro no puedo ocultar mi cara de chilango), y para el aeropuerto desde zona centro el sablazo fue de 250 pesos.

 

Los taxis tampoco tienen un patrón definido. Foto: Saraí Estudillo

 

Del clima pasible de un clima exótico que une al desierto con uno de los mares más tranquilos del mundo, dos horas después me encontraba de vuelta en la ruidosa CDMX que me recibió con lluvia y caos en las vialidades principales para volver a casa. Me costó trabajo volver a acostumbrarme a los conductores que le avientan el auto al peatón.

 

Parece que en “chilangolandia” hay más autos que gente…

 

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Aclaración:
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